La familia catalana se quedará con un porcentaje residual y abandonarán la gestión. Los Sanahuja tienen que responder de una deuda de Metrovesa de 7.200 millones de euros, más otra de Cresa y Sacresa por 5.300. Al final, la batalla con Joaquín del Rivero les ha salido muy cara. España precisa una nueva generación de inmobiliarios menos apalancados

Imprimir    RSS 
Hispanidad, martes, 28 de octubre de 2008

Ya lo explicamos en Hispanidad: si contamos la deuda de Cresa y Sacresa, las instrumentales de la familia Sanahuja, tenedoras de las acciones de la inmobiliaria Metrovacesa, y les sumamos la de la propia compañía (7.200 más 5.300) los Sanahuja deben 12.500 millones de euros. A ojo de buen cubero, o de buen acreedor, algo más del valor de sus activos.

Buenos activos, porque casi todos son inmuebles en alquiler, y eso todavía funciona, pero demasiado dinero. A los Sanahuja les ha salido cara la batalla con Joaquín del Rivero y la OPA sobre la compañía que les endeudó hasta límites insospechados, en un proceso muy similar al vivido por PRISA con Digital+. Pero en el fragor de la batalla nada podía prever la crisis de liquidez.

Los Sanahuja han intentado mantener el control, y situar aparte al banco británico HSBC, pero no lo han conseguido, además de enfadar, y mucho, a los prestamistas españoles, especialmente a La Caixa.

Al final, los bancos se han cansado de que la familia intentara refinanciar y mantener el control y han decidido embargar. Dicho de otra forma: los 12 bancos acreedores se quedaran con un 80% de la compañía, y expulsarán a los Sanahuja de la gestión. A partir de ahí, se prevé un troceo de la empresa para saldar deudas.

Tras Martinsa-Fadesa, y Colonial, Metrovacesa será embargada. Se espera una nueva generación de inmobiliarios menos apalancados para volver a empezar.
Boletines de Hispanidad