Por el momento, el recuento oficial asciende a 1.450 fallecidos. Pero unas 50.000 personas continúan desaparecidas. Además, hay 12.700 familias damnificadas y decenas de miles de personas que han perdido sus viviendas.
"Esto es lo más duro, lo más intolerable que puede ocurrir en medio de una catástrofe: que los más vulnerables, los niños sin familia, sean objeto de explotación." Conrado Giménez Agrela, presidente de Fundación Madrina.