La situación actual de Carlos Torres en el BBVA recuerda aquella célebre frase de Winston Churchill, al responder a un joven parlamentario de su grupo: “Los que están enfrente solo son adversarios; a los enemigos los tengo detrás”, afirmó refiriéndose a los ‘suyos’.

Efectivamente, el presidente del BBVA está en sus horas más bajas: tras perder el apoyo del Consejo de Administración, como adelantó Hispanidad, se ha encontrado ahora con el ataque frontal del proxy Corporance, que rechaza su reelección como consejero -en definitiva, como presidente- del banco, según La Información.

Lo más llamativo, y lo que desvela que la embestida tiene más carga de profundidad de la que parece, es el argumento del proxy: a Torres hay que echarlo porque acumula demasiado poder. Y miren por dónde, al tiempo que pide el ‘no’ para Torres, anuncia el ‘sí’ para la reelección de Onur Genç, cuya relación con el presidente es como las fincas de Extremadura: manifiestamente mejorable.

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¿Comprenden? Torres es el presidente de la gran banca española con menos apoyos internos y le acusan precisamente de lo contrario para justificar su no reelección. En otras palabras, sus enemigos han utilizado a Corporance para lanzar el ataque y esperar la reacción, tanto de los más próximos como del mercado, esto es, de los fondos. Mientras, Jaime Caruana, el mejor situado para sustituir a Torres, aguarda pacientemente el desenlace de los acontecimientos.

Y todo esto en vísperas de la Junta de Accionistas, que se celebrará el viernes 18 de este mes, es decir, Corporance ha hablado con tiempo suficiente para que llegue el mensaje, pero sin mucho tiempo para sofocar el fuego, si prende.