A China no sólo le interesa la energía y las infraestructuras en España, también la ingeniería, pues ahora ha puesto sus ojos en TSK, como avanza El Economista. Sin embargo, la colonización del gigante asiático no es la única a la que debe hacer frente nuestro país, sino que también hay otra de los países del Golfo Pérsico, y ninguna de las dos son buenas.

Esta ingeniería asturiana está controlada por Sabino García Vallina, su fundador y presidente. Hace unos años, TSK sonó para hacerse con el control de otra ingeniería asturiana, Duro Felguera, de la que aún conserva una mínima participación (inferior al 3%, por lo que no tiene obligación de detallarse en la CNMV). Está última, ahora controlada por mexicanos y portugueses también está en dificultades... a pesar de haber recibido rescate público de la SEPI, y ahora está a la espera porque la SEPI sigue sin decidir si capitaliza su deuda... o no.

Volvamos a TSK. García Vallina está buscando un socio que ponga dinero para reestructurar la posición financiera y afrontar el plan de crecimiento de la ingeniería asturiana. La idea ha atraído a posibles inversores de Norteamérica, Oriente Medio (entre los que figuran los fondos soberanos QIA, PIF y Adia) y China. Desde el gigante asiático, suena con fuerza China Enginering Energy Group (CCEC), pues conoce el sector de la ingeniería y hace unos años se hizo con otra empresa española del sector, EAG (Empresarios Agrupados-Ghesa), que era propiedad de Naturgy, Iberdrola y Técnicas Reunidas.

García Vallina y García Rico

TSK vale unos 500 millones de euros, según fuentes de mercado. García Vallina busca un socio al que estaría dispuesto a vender hasta el 49%, pero no descarta dejar de tener una participación de control. Esto último gustará y mucho a los chinos, porque han entrado en algunas constructoras como Aldesa y Grupo Puentes con participaciones muy por encima del 51% y después se han lanzado a por el resto del capital. Eso sí, en renovables, no logró que China Three Gorges (CTG)asaltara la energía europea entrando por la Península Ibérica, aunque sí es el primer accionista de EDP (y por ende, controla su filial verde EDPR), además, ha comprado otros activos renovables (entre ellos, 619 megavatios fotovoltaicos y otros 500MW a X-Elio). 

Y todo esto se conoce apenas a una semana de que Pedro Sánchez viaje a China. ¿Casualidad? Por supuesto que no, y muchísimo menos si se recuerda al poeta, dramaturgo, filósofo e historiador alemán Friedrich Schiller, quien defendía que las causalidades no existen. Ya saben las casualidades no existen, las coincidencias sí. 

Además, tras conocerse que Criteria Caixa entrará en los accionariados de Europastry y de Celsa, con unos porcentajes del 20%, respectivamente, podría mirar también a TSK, otra empresa no cotizada de capital privado, pues planea que su cartera de inversiones en capital privado alcance los 4.000 millones de cara a 2030.