De la historia de Cosentino nos hablaba hace unas semanas Ana Sánchez Arjona. Esta aventura empresarial –un caso de éxito en las escuelas de negocio– tiene un nexo con la emigración italiana de mitad del siglo XIX. Vincenzo Cosentino llegó a la costa almeriense en busca de una vida mejor y acabó en Macael, el pueblo del mármol blanco. Aquel Cosentino se casó con una mujer de Olula del Río –un pueblo cercano– apellidada Martínez, pero la veta de la piedra no comienza a resplandecer hasta décadas después, cuando el matrimonio formado por Eduardo Cosentino Eduarda Justo –dueña de un colmado que surtía a la población en la posguerra– monta en 1945 un pequeño taller marmolista con un puñado de empleados.

De ahí, a revestir rascacielos por todo el mundo, es la historia de éxito de la empresa con sede en Almería, dedicada a la producción y distribución de superficies para la construcción.

Se anotó un beneficio en el año 2024 de 66 millones de euros, lo que representa una disminución del 31,96% en comparación con el año anterior. La facturación fue de 1.464 millones de euros, lo que supone una caída del 6,7% frente a 2023. Su resultado operativo (EBITDA) fue de 240 millones de euros, un 14% menos que en el año previo.

Por áreas geográficas, el 92% de las ventas de Cosentino se realizaron en mercados internacionales. El principal mercado fue Norteamérica (Estados Unidos y Canadá), que representó el 56% de la facturación, seguido de Europa (incluyendo Iberia), con un 33%. La empresa registró un fuerte crecimiento en la región de Oriente Medio y Asia, donde las ventas aumentaron más de un 30% en 2024.

Entre las marcas del grupo, sobresale el buen desempeño de Dekton, con un incremento del 13% en ventas respecto a 2023, alcanzando el 34% de la facturación total de la compañía, impulsado principalmente por su mayor penetración en los sectores de baño y fachadas.

Según ha explicado la compañía en un comunicado, estos resultados reflejan una moderación en los principales indicadores económicos en un entorno que sigue normalizándose tras el fuerte incremento experimentado en el sector en los años posteriores a la pandemia, especialmente en 2022. A lo que hay que sumar "la incertidumbre y volatilidad" del contexto global de 2024, caracterizado por el entorno inflacionario y "tensiones geopolíticas". 

La bajada del beneficio no detiene a Consentino, que ha anunciado que está implementando un nuevo plan de inversiones trienal para el periodo 2025-2027, con una previsión de inversión superior a los 430 millones de euros. El plan es centrarse en la expansión de su capacidad productiva y la mejora de la eficiencia de sus instalaciones industriales, así como en la apertura de nuevos activos comerciales en todo el mundo.

La empresa no se ha manifestado sobre la política arancelaria de Trump, es más, ha asegurado que continuará con su proyecto de infraestructura de fabricación en EE. UU., ubicado en Jacksonville, Florida. Con una inversión total estimada de más de 250 millones de dólares durante los próximos cinco años.

Por su parte, la compañía también reforzará su compromiso con la diversificación comercial geográfica durante este trienio a través de activos propios como "Cosentino Cities", con nuevas aperturas en los próximos años. En 2025, está prevista la apertura de nuevas ubicaciones en Gotemburgo (Suecia), Mánchester (Reino Unido), Monterrey (México) y Dallas y Richmond (EE. UU.), entre otras.

Asimismo, Cosentino lanzará este año un nuevo modelo de activos comerciales denominado "Cosentino Studio", también diseñado para centros urbanos. Complementando el modelo "Cosentino City". Este formato de activos, cuyas ubicaciones iniciales estarán en España y EE. UU., combinará las funciones de una sala de exposición de productos y un espacio de trabajo para la red de ventas propia y los clientes de la cadena de valor, ofreciendo mayor capilaridad y proximidad con servicios personalizados y eficientes.