Días después del aviso de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) al Gobierno, y en especial, a Sara Aagesen, sobre el cierre nuclear, este miércoles lo ha hecho Sama Bilbao en el 22º encuentro energético del IESE. La directora general de la Asociación Nuclear Mundial (WMA, por sus siglas en inglés) ha avisado que “España es un país que está al borde del precipicio y estamos viendo cómo Alemania cae y estamos dispuestos a caer detrás”.

Sama Bilbao ha señalado que “no tenemos un plan pragmático y realista” y que “si somos serios a alcanzar objetivos del Acuerdo de París, en términos económicos, de forma rápida y sin dejar a nadie atrás, la energía nuclear tiene que estar encima de la mesa”. Asimismo, ha referido que no solo se trata del tema nuclear, sino de “una cuestión de competitividad y de mantener un sistema eléctrico que es balanceado” (en alusión a equilibrado) al estar compuesto de nuclear, renovables, gas natural, hidroeléctrica, etc. Además, considera que no sólo hay que mirar al sistema eléctrico en sí mismo, sino tener en cuenta que este “tiene que revertir en la calidad de vida, en el progreso, en el desarrollo industrial de España...”.

La directora de la Asociación Nuclear Mundial (WMA) ha destacado que “la nuclear es una parte importantísima del mix energético en el mundo y en Europa”, pero durante décadas se ha olvidado este hecho. En los últimos tiempos, “ha habido un reconocimiento del valor de esta energía y se está extendiendo la vida útil de las centrales a 60, 80 o incluso 100 años; se está invirtiendo y se están reabriendo centrales que se cerraron prematuramente por temas políticos”. De hecho, “31 países están muy serios acerca de triplicar la potencia nuclear”, y entre ellos, están China, India, Egipto, Turquía, Canadá... Además, ha subrayado que hay centrales que no se han construido en plazo, pero en la mayoría de los casos no es así y se ve en China, India y Japón.

Por su parte, Tuomo J. Hatakka, miembro del Executive Group Management (EGM) -es decir, el grupo de dirección ejecutivo- de la compañía energética estatal sueca Vattenfall y su responsable en Alemania, también ha hablado de la nuclear por su relevancia para Suecia, donde aporta el 30% de la electricidad y “es significativa para garantizar la seguridad de suministro”, al tiempo que hay un plan para expandir las renovables. “Una política tecnócrata, pensando sin olvidar el corazón, e invirtiendo en otras alternativas tecnológicas”, ha referido. Hatakka considera que nuestro país está muy bien posicionado en la transición energética, “pero es importante que siga los ejemplos de Suecia y no los de Alemania”. “El cierre de las plantas nucleares en Alemania fue un error, perdieron 20 gigavatios (GW) y pensaban que se podría compensar con hidrógeno renovable”, ha subrayado, aunque ya saben que la realidad ha sido bien distinta: ha disparado el uso del gas natural y hasta del carbón, aumentando las emisiones de CO2 y el precio de la electricidad. En relación al tema del hidrógeno verde, cabe recordar que un día antes, el CEO de Enagás, Arturo Gonzalo, afirmó que “el despliegue del hidrógeno no va a restar importancia al gas natural, que va a seguir existiendo” y “con las renovables, la desconexión nuclear y la demanda de los centros de datos” considera que van a ser más importantes los ciclos y que habrá picos de demanda un 22% superiores. Pero, ¿no había que descarbonizar?

También en el IESE, el economista y exministro Nemesio Fernández-Cuesta, que hoy preside el grupo de transición energética de Alantra Partners, ha señalado que “el cierre nuclear disparará el gas, a niveles similares a los de Alemania”. Y en alusión a la energía nuclear y su ventaja competitiva, ha subrayado que “no tiene sentido que esta ventaja competitiva se exporte a Francia o Alemania en forma de hidrógeno”.