
Talgo descarrila en bolsa, donde este lunes su cotización baja más de un 2,7% y acumula una depreciación del 18% en el último año. Y tampoco le va bien en resultados de 2024, que cerró con unas pérdidas de 107,9 millones de euros al provisionar la multa de 116 millones de Renfe por el retraso en las entregas de los famosos trenes Avril.
Esto suponen malas noticias para Sidenor y sus socios vascos, después de que hace poco más de dos semanas llegaran a un principio de acuerdo con el fondo Trilantic para hacerse con el 29,8% del capital. En el entretanto, el fabricante ferroviario polaco Pesa -controlado por el Estado polaco a través del fondo público estatal PFR- y el indio Jupiter Wagons (que tiene entre sus accionistas al eslovaco Tatravagonka, con un 19,24% de su capital) no se rinden y observan el panorama desde la distancia. Eso sí, no se conformarán con ser socios minoritarios.
La multa de Renfe no sólo ha lastrado el resultado neto, sino también el ebitda
Volvamos a los resultados de Talgo en 2024. Los ingresos han alcanzado el récord de 669,2 millones y han superado el registrado el año anterior (652 millones). Por su parte, la entrada de nuevos pedidos ha ascendido a 619 millones y la cartera de pedidos se ha elevado hasta 4.173 millones (de los que el 70% corresponden a Europa). Estas cifras vuelven a poner de manifiesto que el fabricante ferroviario necesita elevar su capacidad industrial cuanto antes, y ojo, porque además presume de que tiene identificado un pipeline de oportunidades para los próximos dos años de 11.200 millones.
Sin embargo, la rentabilidad no va tan bien. El resultado bruto de explotación (ebitda) ha sido negativo, en concreto de -46,7 millones por la multa de Renfe, frente al de 76,3 millones obtenido en 2023. Sin dicha sanción, el ebitda habría sido de 69,9 millones, un 10,5% menor. Por su parte, el resultado neto ha pasado de un beneficio de 12,2 millones a unas pérdidas de 107,9 millones por provisionar la multa de Renfe, y sin dicho impacto habría caído un 28%, a 8,8 millones. Talgo “buscará alcanzar una solución que proteja sus intereses y los de sus accionistas, reservándose el derecho de acudir a los tribunales si fuera necesario” ha informado la compañía, que sigue defendiendo que el retraso en las entregas de los trenes Avril no era imputable a Talgo.
El flujo de caja operativo ha sido aún más negativo, pasando de -114 millones a -123 millones. Y la deuda financiera neta del fabricante ferroviario se ha disparado un 68%, a 403,9 millones, por los trabajos en curso en proyectos y los retrasos en los cobros de efectivo esperados (en especial de Renfe). El ratio de deuda sobre ebitda se ha situado en 4 veces.
Y una vez más, las cifras han reflejado que son menores a las del fabricante vasco de trenes y autobuses CAF, al que le sigue yendo bien en solitario.
El presidente ejecutivo, Carlos María de Palacio Oriol, ha cobrado una retribución en metálico de 477.000 euros, un 29,75% menos; y el CEO, Gonzalo Urquijo, 556.000 euros, un 44,4% menos. Eso sí, sumando sistema de ahorro y otros conceptos, las cifras ascienden a 563.000 y 595.000, respectivamente
En paralelo a los resultados se han conocido las remuneraciones de sus diez consejeros, que en total han ascendido a 1,7 millones. El presidente ejecutivo, Carlos María de Palacio Oriol, ha cobrado una retribución en metálico de 477.000 euros, un 29,75% menos; y el CEO, Gonzalo Urquijo, 556.000 euros, un 44,4% menos. Se ve que han surtido algo de efectos las votaciones en la última Junta al informe de remuneraciones de 2023: se emitieron un 64% de votos, entre los que un 16,86% fueron negativos, un 81,97% fueron positivos y un 1,17% fueron abstenciones. Eso sí, si se suma lo aportado al sistema de ahorro y otros conceptos (vehículo y seguros de vida y salud), el presidente ha recibido 563.000 euros y el CEO, 595.000.