Hace dos meses, decíamos que la progre y blasfema Netflix no dejaba de sorprender al no renunciar a la ideología woke (el último meneo ideológico del progresismo), a pesar de que la lista de empresas que lo están haciendo no para de crecer. La penúltima muestra se ha visto en su descaro al reescribir un crimen cometido por un adolescente afrodescendiente, al que ahora interpreta un actor blanco en la serie Adolescencia.

Esto ha generado bastante polémica en la red social X. La plataforma de streaming, bajo las riendas de su cofundador y activista woke Reed Hastings (quien el 19 de enero de 2023 pasó a presidente ejecutivo) y de dos CEOs (Ted Sarandos y Greg Peters), insiste en ser políticamente correcta. Así se puede ver en la serie Adolescencia, obra de Jack Thorne y Stephen Graham, que dirige Philip Barantini, donde se narra el crimen de una adolescente de 13 años por parte del adolescente y afrodescendiente (también de 13 años) llamado Allahakhbar Mohamed Ismailiya Somaliland Blackascoal. Sin embargo, en la ficción esté último se llama Jamie Miller, es blanco y tiene los ojos azules. 

 

 

 

 

Un blanqueamiento en toda regla... y seguramente para no formentar el racismo. Esto recuerda a lo que en su día hizo la podemita Ione Belarra, cuando aún era ministra, y el 25 de enero de 2023 se produjo el asesinato a machetazos del sacristán católico Diego Valencia, a manos de un fanático musulmán de nacionalidad marroquí: habló de estigmatización. Suspiraba doña Ione porque no se persiguiera a los musulmanes, el colectivo al que pertenecía el asesino, porque en su opinión ya estaban bastante "estigmatizados".

A Netflix, como al resto de las plataformas de streaming, les ha dado ahora por sacar tajada del morbo que generan los crímenes reales (así se vio, por ejemplo, con El caso Asunta, o en Homicidio: Los Ángeles o el documental sobre ‘La Manada’, pero en España esto le puede salir algo caro. Recuerden la demanda que puso la expolicía Rosa Peral contra Netflix y la productora de la serie de El cuerpo en llamas, Arcadia, por vulneración de sus derechos y los de su hija. Dicha serie trata sobre el denominado ‘crimen de la Guardia Urbana’, por el que Peral fue condenada a 25 años de cárcel por asesinar, con otro exagente, a su expareja. Y en paralelo, cabe destacar que no es la primera vez que la plataforma con sede en Los Gatos (California, EEUU) contribuye al blanqueamiento de crímenes, pues lo hizo con la banda terrorista ETA al incluir en su catálogo No me llame Ternera (el documental en el que Jordi Évole entrevista al etarra Josu Ternera).

Claro que a Netflix los principios le suelen dar bastante igual, porque mantiene el liderazgo en streaming y en 2024 logró récords de ingresos, beneficio y suscriptores. Y como los números le van bien, no tiene el argumento de Disney para renunciar a la ideología woke y a lo políticamente correcto.