Marc Murtra sustituyó a José María Álvarez-Pallete, con la idea de hacer en Telefónica toda una serie de cambios. Era lógico, dado que si en Moncloa habían cesado a Álvarez-Pallete lo lógico es que se justificara el recambio en la Presidencia con una nueva Telefónica, con un nuevo equipo directivo. De otra forma, ¿para qué cambiar?
Ahora bien, no es eso lo que está ocurriendo. De entrada, se habló del recambio del consejero delegado, Ángel Vilá y de la número tres, Laura Abasolo. Ni el uno ni el otro. En la operadora, todo el mundo sospecha que pueden cesarle pero Murtra aún no ha tomado ninguna decisión. Y eso mosquea. Hasta "el Gorros" -Chema Alonso- que se daba por perdido, continúa en su puesto.
En Indra, la anterior presidencia de Murtra, desde la cual saltó a Telefónica, el nuevo presidente, Ángel Escribano, le ha prohibido a Murtra fichar directivos en Indra, así que este sólo ha podido llevarse a Borja Ochoa, responsable de la división de Defensa de la compañía.
Encima, en paralelo, el que sí manda cada día más en Telefónica es José Miguel Contreras. El comisario político de PRISA y responsable de la imagen externa de don Pedro Sánchez, continúa en su disparate de crear La Séptima, un nuevo canal de TV en abierto de PRISA y con el dinero de Telefónica. Su gente ya está realizando una auditoría de Movistar+ que, encima es televisión de pago, no en abierto.
Sí, montar una televisión en abierto en 2025, en España, en plena transición de la tele generalista a los canales de pago y de series, de la información al entretenimiento, es una locura, un sinsentido, un disparate. Pero, ¿acaso España no se ha convertido en el reino del disparate? Pues eso.
Un consejo: dejad trabajar a los presidentes, llámense Pallete o Murtra.