La cosa ya estaba preparada desde diciembre. Fue entonces cuando Cristina Garmendia, de Genetrix-Cellerix, bióloga de éxito en la investigación de moda, la biogenética, concedió una entrevista a El Público, precisamente al diario más zapatista de todos

Se comportó como toda una progresista, aplaudió la utilización de células madre embrionarias –es decir, la utilización de embriones humanos como cobayas de laboratorio y la matanza de seres humanos pequeñitos- y, en pocas palabras, avaló al zapatismo. Su amigo Sebastián no parece ajeno a esta puesta en escena.

Curioso, porque su intervención en un ‘chat' en Expansión tuvo un contenido bien distinto. Garmendia evitó el debate ético y aclaró que Genetrix utiliza exclusivamente células madre adultas (lo cual es verdad):  ttp://app2.expansion.com/servicios/debates/Controlador?cod=189. O sea,  que ella no mata, aunque le parece muy bien que otros, en nombre de la ciencia, lo hagan. Tibieza.

En resumen, ¿son distintos el actual ministro de Sanidad Bernat Soria y la nueva ministra de ciencia y Tecnología, Cristina Garmendia? Sí, lo son: el uno es homicida, la otra es tibia. El uno ha conseguido patrimonio, fama y Ministerio a costa de trocear embriones sin conseguir curar ni una gripe. Cunado se ha descubierto que las células embrionarias no servían para nada, él ya era ministro. Cristina, por contra, utiliza células madre adultas, con lo que no mata a nadie, y parece que va a lograr terapias eficaces, pero no denuncia la barbaridad de la matanza de embriones para llevarse bien con todos, conseguir subvenciones y, de paso, ser ministra de ZP.

Ojo, que para llevar a Garmendia a la cumbre, en Moncloa han analizado otros candidatos. Por ejemplo Carmen Vela, entusiasta del troceo de embriones y firmante del manifiesto pro-Zapatero, o el actual director del CSIC, Carlos Martínez, otro agente electoral de ZP. Pero no, se ha preferido a Garmendía, más que nada porque a estas alturas ya se ha descubierto la monumental estafa de la matanza de embriones, que no sirven para nada y provocan, además, nuevos problemas. Es el momento de rectificar, como con la obsesión anti-energía nuclear, pero sin que se note, manteniendo el mismo progresismo ideológico que nos ha llevado al desastre.

En cualquier caso, si Garmendia quiere impugnar esta acusación de tibieza, no tiene más que prometer que renovará las leyes de Fecundación in vitro y de Investigación biomédica, las dos leyes nazis de ZP. Entonces retiraré todas mis palabras. No se preocupen, que no lo hará: ZP no le ha nombrado ministra para eso.

Por cierto, los dos investigadores clave de Garmendia, Jorge Alemany y Mario Reviriego, piensan lo mismo: utilizan células madre adultas, que son las que les proporcionan dinero, pero no desecharían el troceo de embriones si con ello también ganaran parné. Son gente muy coherente con sus valores, los valores bursátiles.

Garmendia era la presidenta de la Asociación Española de Empresas de Biotecnología, que anualmente presentan un informe de situación. ¿A qué no saben quien lo presentaba?  Miguel Sebastián. Lo dicho, esta mujer va a subir mucho en la vida.

Eulogio López