Mira que me cae gordo Dani Alves. Un personaje acogido en España con todos los honores que se dedicó, aprovechado la fractura catalana a arremeter contra este país, acusándonos a los españoles, precisamente él, de maleducados... ¡que tiene bemoles la copla!

Condenado en primera instancia, ahora ha sido absuelto. Y dice la vicepresidenta primera del Gobierno, cuya actitud ya ha sobrepasado las fronteras de la cara dura para entrar en los de la majadería, que el testimonio de la mujer debe primar sobre la presunción de inocencia. 

Nos pide solidaridad con todas las mujeres en relación a que sean escuchadas y sean creídas. Sí a lo primero, no a lo segundo. Solidaridad con una mujer que ha sufrido una agresión sexual, por supuesto. Pero ¿que sean creídas sin prueba alguna? ¿Por qué?

La duda sobre el testimonio de la víctima... que sólo ocurre en este tipo de delitos: ¿De verdad? Yo creía que era en todos los delitos

Estamos ante la justicia feminista con perspectiva de género. Se lo traduzco: que la mujer pueda acusar al varón sin pruebas y que el varón siempre sea culpable antes de iniciar el proceso. 

Señores, las feministas no buscan justicia, buscan venganza sobre el varón. Y a ser posible que esa venganza sea decidida por mujeres pero ejecutada por varones: así ellas no se manchan.

Las feministas no buscan justicia buscan venganza sobre el varón. Y a ser posible que esa venganza sea ejercida por mujeres pero ejecutada por varones

La duda sobre el testimonio de la víctima... que sólo ocurre en este tipo de delitos: ¿De verdad? Yo creía que era en todos los delitos. Y tampoco me sirve eso de que la única prueba que tiene la víctima de una agresión sexual es su testimonio: no es verdad, todo hecho y más uno tan salvaje como la violación de una mujer deja huellas, más o menos probables. 

Pero el pensamiento feminista es así: vengativo y, pronto, limitado. De justo tiene poco. Como el feministo Pedro Sánchez.