Decir lo contrario de lo que se piensa -o de lo que se sabe- y con intención de engañar. Es el resumen más certero del actual Ejecutivo.

Ocurrió el lunes 31 de marzo, o sea, ayer mismo. El presidente del Gobierno y la vicepresidente primera, ensalzaron la educación pública -primaria y universitaria- y llamaron de todo menos bonitas a las universidades privadas. En breve: que sólo van a hacer negocio y que ofrecen una bajísima calidad. 

Dos datos: todo padre que puede, lleva a sus hijos al colegio privado. En España privado-concertado, en su mayoría. Al público va el que no puede, sobre todo el nuevo proletariado -el único que queda en España-, que es la población inmigrante de primera generación.

Universidad. La pretendida enseñanza superior de calidad, que pregonan Sánchez y Montero... bueno, no hay ninguna que figure en las últimos clasificaciones sobre calidad educativa y de investigación sobre universidades privadas... repletas de universidades privadas, principalmente norteamericanas.

Complutense

Es igual: Sánchez y Montero dicen lo contrario de lo que piensan... y los dos viven muy a gustito en el embuste.

En plata, que todo el mundo sabe que la educación pública, tanto primaria como universitaria -ésta menos que aquélla, lo reconozco- son un desastre pero Sánchez y Montero no sólo lo niegan sino que defienden justamente lo contrario. El primero con más prudencia, no dejó de alabar a alguna universidad privada, sin especificar. Así no podrán acusarle de no ser un estadista ponderado. La otra, Marisu, más en su estilo de demagoga mitinera, pero ambos dijeron lo mismo... para justificar su ataque contra la libertad de enseñanza que preparan para hoy martes, en el Consejo de Ministros (ver documento adjunto). Se trata de que no se forme ni una sola universidad privada más y ponérselo difícil a las que ya existen.

¿Por qué quieren que sólo existan colegios públicos y universidades públicas? Pues porque así acabarán con todo pluralismo y podrán imponer a niños y jóvenes su pensamiento único dominante, hoy el gender y el nihilismo, woke y rencoroso. Además, en la enseñanza pública mandan ellos.