No es silencio de no hablar,
o de callar.
Es silencio de paz, sosiego,
armonía,
equilibrio, calma, misterio.
Es tranquilidad y desasosiego,
serenidad y turbación,
placidez y zozobra,
sencillez y complejidad,
extrañeza y fascinación.
Y en ese silencio interior,
se encuentran, espíritu y corazón.