La teniente fiscal del Tribunal Supremo, Ángeles Sánchez Conde, ha ninguneado la posición ampliamente mayoritaria de los fiscales del Alto Tribunal. Ayer miércoles, la mayoría de los fiscales de la Junta de Sección de Fiscales del Tribunal Supremo asignaba a Carles Puigdemont el "liderazgo absoluto" de Tsunami Democrátic y la "autoría intelectual y asunción de las riendas" de sus acciones, confirmando así su postura en el asunto. 

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Es decir, la mayoría de fiscales se posicionaban del lado de García-Castellón y enviaron a Sánchez Conde, encargada de fijar la posición definitiva, su parecer, asumiendo que Puigdemont sí podía ser juzgado por terrorismo. 

Pero, ¿de quién depende la fiscalía? Pues eso. Sánchez Conde, segunda de García Ortiz, hace caso omiso del informe y asegura que no hay indicios delictivos en la actuación de Puigdemont. Por lo que pide trasladar el caso al instructor Manuel García-Castellón por no hallar indicios suficientes. 

Además de ningunear a sus compañeros de la fiscalía, Sánchez Conde, intenta humillar a García-Castellón, asegurando que "El magistrado instructor se limita a efectuar conjeturas carentes de base fáctica".

Y ahí está el Omniministro, Félix Bolaños, para sacar pecho y poner cara de satisfacción en el Congreso de los Diputados: "respeto absoluto por el trabajo de la Fiscalía", "Ya sabemos cuál es la posición definitiva de la Fiscalía del Tribunal Supremo en esta materia, y es que no existió terrorismo; y es la misma posición que mantienen otros juristas y otras autoridades". 

Y sin sonrojarse sentencia: "Tenemos que dejar trabajar a la Fiscalía y al resto de organismos". 

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