No deja de ser curioso que Bruselas presentará el plan un día después del acuerdo entre EEUU, Rusia y Ucrania para cesar los ataques en el Mar Negro, lo que se puede interpretar como el primer paso para una tregua más amplia. Europa, como siempre, llega tarde y mal.

El documento, al que ha tenido acceso El País, consta de 30 acciones para preparar a los ciudadanos -por ejemplo, cursos y maniobras conjuntas-, incluido un ‘kit’ de emergencia compuesto por agua, baterías eléctricas o pilas, alimentos y medicamentos para resistir, al menos, los tres primeros días, considerados críticos.

kit

¿Servirá para algo? Para meter miedo a los europeos, ahora que, tras cinco años, estaba casi olvidada la pandemia. Los riesgos actuales son más bien climáticos, bélicos y, ya puestos, cibernéticos, aunque esto último, incluido en el documento -no es broma- no tenga mucho que ver con almacenar agua. Por cierto, se les ha olvidado incluir el papel higiénico, el producto más demandado durante el confinamiento del Covid.

Lo que puede suceder, además de que la población o parte de ella entre en pánico, es que los supermercados sufran desabastecimiento, aunque quien más quien menos tiene en su casa alimentos suficientes para no tener que ir a la compra en tres días.

Sea como fuere, lo que necesita Europa y de manera urgente, no es un ‘kit’ de emergencia sino volver a sus raíces cristianas que motivaron su constitución. O Europa vuelve al cristianismo o tarde o temprano se disolverá como un azucarillo. De momento, los únicos países que están luchando para ello son Italia y Hungría. Son pocos, pero valientes.