Marine Le Pen (56 años) es la líder del partido nacionalista francés, y abortista, Agrupación Nacional

Esta política pretendía presentarse, dentro de dos años, a las elecciones presidenciales francesas de 2027 y en las encuestas, además, le iba muy bien, hasta el punto de ostentar uno de los mayores apoyos...

Sin embargo, su participación en esos comicios está en entredicho, dado que hoy ha sido condenada por desviar fondos (malversación) del Parlamento Europeo, a 4 años de prisión (se le descontarán dos) a y cinco años de inhabilitación inmediata. 

La condena le ha sido impuesta por el Tribunal Correccional de París por malversar fondos por valor de 2,9 millones de euros, de los que 474.000 euros son imputables a ella. Este desvío se produjo utilizando contratos "ficticios" de los que se habrían por ejemplo,  su guardaespaldas, Thierry Légier, y su secretaria personal, Catherine Griset, y otras diez personas, a las que se hizo pasar como asistentes parlamentarios de su partido. 

También han sido condenados otros ocho eurodiputados de su partido. Según recoge el periódico francés Le Monde, la juez Bénédicte de Perthuis ha explicado que "se ha comprobado que todas estas personas trabajaban en realidad para el partido" y que "los diputados no les habían encomendado ninguna tarea".

Esta sentencia podría ser apelada. 

Aunque la magistrada ha negado cualquier tipo de motivación política en esta sentencia, es inevitable acordarse del caso rumano, en el que el candidato independiente Calin Georgescu -que no gustaba a las élites de Bruselas-, fue inhabilitado por la justicia rumana (después de haber ganado la primera vuelta de las elecciones), bajo la acusación de supuestas «irregularidades tanto de forma como de fondo»,  por ejemplo, una supuesta discrepancia en su declaración patrimonial, 

Cabe recordar también el histórico discurso del vicepresidente de EEUU, JD Vance, ante líderes europeos en Munich (Alemania), el pasado 14 de febrero, denunciando que Europa, en teoría paraíso de las libertades, se está dedicando a acabar con ellas. Y ponía como ejemplo el caso de la anulación de las elecciones en Rumanía, con estas palabras: "Me sorprendió que un excomisario europeo apareciera recientemente en televisión y pareciera encantado de que el Gobierno rumano hubiera anulado unas elecciones enteras. Advirtió que, si las cosas no salen según lo previsto, lo mismo podría suceder en Alemania". (...) "Hemos llegado a un punto en el que la situación ha empeorado tanto que, en diciembre pasado, Rumanía anuló directamente los resultados de unas elecciones presidenciales basándose en meras sospechas infundadas de una agencia de inteligencia y en la enorme presión de sus vecinos continentales. Hasta donde tengo entendido, el argumento fue que la desinformación rusa había contaminado las elecciones rumanas". Y añadió: "Pediría a mis amigos europeos que tengan un poco de perspectiva. Se puede creer que está mal que Rusia compre anuncios en redes sociales para influir en vuestras elecciones. Nosotros ciertamente lo creemos. Incluso se puede condenarlo en el escenario mundial. Pero si vuestra democracia puede ser destruida con unos cientos de miles de dólares en publicidad digital de un país extranjero, entonces nunca fue muy fuerte desde el principio".