
Lo ha anunciado la Casa Blanca, las reuniones en Arabia Saudí han dado sus frutos y ha conseguido un acuerdo con Rusia y Ucrania para garantizar la seguridad de la navegación y eliminar el uso de la fuerza en el mar Negro, así como evitar el uso de buques comerciales con fines militares.
Han acordado desarrollar medidas para aplicar el cese de los ataques contra las instalaciones energéticas de Rusia y Ucrania pactado la semana pasada por Donald Trump con Volodímir Zelenski y Vladímir Putin.
El acuerdo es inmediato, y ambas partes han publicado un comunicado donde dan matices. Desde Moscú aseguran que se dará previo al levantamiento de las sanciones a bancos rusos que comercian en el sector agroindustrial y el retiro de las restricciones al suministro de maquinaria agrícola a Rusia. Por su parte, Ucrania se pone la tirita antes de la herida y avisa que: Kiev “tendrá pleno derecho a ejercer el derecho a la legítima defensa” ante cualquier movimiento por parte de Rusia de sus buques militares "fuera de la parte oriental del mar Negro", algo que entenderán como "una violación del espíritu de este acuerdo y una amenaza para la seguridad nacional de Ucrania".
Quedó claro en el Consejo Europeo de la pasada semana: la paz es cosa del presuntamente belicista Donald Trump, quien ha decidido acabar con la guerra de Ucrania con un armisticio y no con una victoria bélica. Europa está más preocupada del rearme y de poner trabas al presidente estadounidense quien, por ahora, ha sido el único que ha conseguido avanzar en el conflicto.