Myanmar (antes, Birmania) sufre en este momento una casi guerra civil, cuyo origen se remonta al golpe de Estado ejecutado el 1 de febrero de 2021 por una Junta Militar que derribó al gobierno electo -aunque todavía no había tomado posesión- de la Premio Nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi

La Junta Militar, dirigida por el comandante en jefe de las fuerzas armadas Min Aung Hlaing, dio el golpe de Estado justo después de las elecciones generales del 8 de noviembre de 2020, que consideró fraudulentas y es de ideología anticristiana. 

Como reacción a ese golpe de Estado, se produjo una movilización de milicianos de las Fuerzas Populares de Defensa (PDF), que se enfrentaron a la Junta Militar, y también de ciudadanos. 

En represalia, la Junta Militar ha asesinado a miles de personas y ha bombardeado hospitales, escuelas y edificios religiosos. También ha anunciado comicios para este año 2025 a los que sólo se pueden presentar formaciones políticas aprobadas por la propia Junta Militar. 

En ese contexto, la agencia Fides informa de que las operaciones militares llevadas a cabo por la Junta Militar han destruido la Catedral de San Patricio, en Banmaw, en el estado de Kachin.

Todo lo cual prueba el carácter anticristiano de esta Junta Militar que se ha impuesto en la antigua Birmania, en la que creyentes en Cristo se han visto forzados a huir de sus viviendas habituales, curas han sido detenidos y se han destruido mediante bombardeos diferentes templos cristianos. 

Los cristianos en Myanmar son el 8% de la población, mientras que los católicos constituyen apenas el 1,1% de la población, en torno a 600.000 personas, según datos del Informe Libertad Religiosa en el Mundo, que edita ACN.