“Soy profesora en Silicon Valley, uno de los lugares más progresistas de Estados Unidos. En mi escuela y entre mis colegas, la opinión dominante se alinea con la llamada “ideología woke”, que es muy diferente de lo que yo creo. Durante meses permanecí en silencio. Me sentí incómoda durante las reuniones de DEI (Diversidad, Equidad e Inclusión) y escuché en silencio los insultos dirigidos al presidente Trump y a cualquiera que lo apoyara. Soporté interminables discusiones sobre reconocimientos de tierras, color de piel e ideología de género sin expresar lo que realmente sentía. Parecía que valía la pena tener un debate sobre el impacto pedagógico de DEI en los niños. Pero nadie quería un debate real. Entonces algo cambió”. Así comienza la carta de Michelle Bal, profesora de Palo Alto, California, y originaria de Milán.
Para Bal la“increíble y aplastante victoria” de Trump hizo que se diera cuenta de que“no era parte de una minoría” sino que la mayoría de estadounidenses“compartían sus opiniones”. No sólo había otros ciudadanos como ella, sino que también muchos de los padres que confiaban en ellos la educación de sus hijos que no querían que fueran educados bajo el mandato woke.
“Eso me dio el coraje para empezar a hablar”, para “dejar de guardar silencio”, aunque las personas que la rodean le“miran con desprecio”. Y es que, tal y como asegura Bal,“los niños a los que enseño no merecen menos”.
“El día después de las elecciones, mientras todos los que me rodeaban expresaban tristeza y decepción por la victoria de Trump, decidí decir simplemente: "Estoy feliz".A partir de ese momento, me insultaron: supremacista blanca, racista, estúpida. Me resulta extraño que las mismas personas que predican “Diversidad, Equidad e Inclusión” hayan decidido excluirme e insultarme simplemente porque tengo creencias diferentes. Parece que esos principios no se aplican a diversas perspectivas o formas de pensar. Eso no les hace ningún favor a los niños. Por encima de todo, quiero que mis alumnos sean libres: libres para elegir, libres para hablar y libres para pensar. Eso es lo que quiero para mí también. La libertad es la piedra angular de este país y es un principio que siempre defendí y defenderé. En la educación, que normalmente cambia con lentitud, está empezando a sentirse como una nueva era”.
Y parece que Bal no va desencaminada a la vista da las declaraciones del presidente Trump, quien ha combatido con firmeza la ideología woke y quien ha asegurado que le “gustaría que el Departamento de Educación desapareciera inmediatamente”.
“Mire, el Departamento de Educación es una gran estafa. Ocupamos el puesto 40 a nivel mundial en nivel educativo, pero ocupamos el puesto número uno en un aspecto, el de coste por alumno.
Así que gastamos más por alumno que cualquier otro país del mundo, pero estamos en el puesto 40. Noruega, Dinamarca, Suecia, odio decirlo, China, por muy grande que sea, está clasificada entre los cinco primeros, y ese es nuestro competidor principal. Estamos en el puesto 40. Entonces, si estamos en el puesto 40, eso significa que algo está realmente mal, ¿verdad?”, culminó Trump.
La propuesta del republicano es clara: devolver la libertad educativa a los Estados y a los padres.Y en esa línea ha ido Tennessee, donde la Cámara de Representantes y el Senado han aprobado la Ley de Libertad Educativa, el plan del gobernador Bill Lee y los líderes legislativos republicanos para crear 20.000 becas, cada una con un valor aproximado de 7.000 dólares, para ayudar a las familias de Tennessee que opten por enviar a sus hijos a escuelas privadas.
En otras palabras, Tennesse ha aprobado el cheque escolar, iniciativa que ha contado con el total elogio y apoyo del presidente Trump, quien aplaudió a los legisladores por “trabajar duro para aprobar el cheque educativo esta semana, algo que apoyo totalmente”.
“Hoy marca un momento histórico para Tennessee. La aprobación de la Ley de Libertad Educativa es un paso transformador para la educación en Tennessee, dando poder a las familias y la libertad de elegir el mejor ambiente de aprendizaje para sus hijos, sin importar sus antecedentes o código postal”, declaró el director ejecutivo de Beacon Impact, Justin Owen.