Sucedió el pasado sábado 22 de julio, jornada de reflexión, a última hora de la tarde-noche. Una familia joven, compuesta por un matrimonio con tres niños de 10 y 7 años y 18 meses volvían al aparcamiento del Parque de atracciones de Madrid con el objetivo de coger su coche para regresar a su casa, tras una jornada en el Parque. El padre ya había llegado al automóvil con los dos niños mayores cuando observa que dos menas, de aspecto indiscutible, acechaban a su esposa con el carrito del bebé, que iba unos metros detrás dispuestos a asaltarla por la espalda. Dió un grito, salió corriendo y se puso enfrente de ellos, le miraron y viendo su envergadura corporal, midieron sus posibilidades y se marcharon. ¿Pero que hubiera pasado si sacan un arma punzante o empujan a la madre con el carrito del bebé? 

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El Barrio de Batán, de Madrid, donde está ubicado el Parque de Atracciones y el Zoo, se ha convertido, desde el año 2019, cuando realojaron en un albergue juvenil se calcula que a unos 60 menores no acompañados, en su mayoría magrebíes, en una de las zonas más peligrosas de la ciudad. Estos menas no acompañados asaltan a las personas mayores o vulnerables. La Casa de Campo, y todo lo que alberga, es un lugar de esparcimiento de todos los madrileños y visitantes, pero, a este paso si este tipo de acciones siguen proliferando, se convertirá en un lugar no muy grato.

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Hay que recordar que es de la Comunidad de Madrid la responsabilidad de alojar en otro recinto a estos menores no acompañados. Se desconoce a qué juega el Gobierno Díaz Ayuso, valiente en otras decisiones. ¿Aspira a que un padre de familia que acude con su familia sea vapuleado o apuñalado cuando va a pasar un fin de semana a una zona que debía ser de descanso, sobre todo para los pequeños?

¿O, prefiere, que alguno de los ancianos que atacan continuamente en Batán acaben en el cementerio tras ser arrastrado o golpeado, o víctima de un mataleón, para robarles la cartera o el móvil?

 Usted tiene la palabra. señora Ayuso.