Espejo Público ha hablado con la cabo Roberto, quien dice sentirse lesbiana. Al revisar la nueva ley de Irene Montero y los temarios de Policía Nacional, asegura que se dio cuenta que él estaba situado en el género intersexual.

"Mi intención no ha sido nunca la de favorecerme con esta ley", mantiene. "Me defino como persona bigénero intersexual. Así lo percibo yo y según la ley lo que yo perciba es lo que puedo decir legalmente que soy". Roberto explica: "Externamente soy un hombre hetero e internamente una mujer lesbiana por dentro".

Roberto

Niega que el cambio lo haga para ascender con más facilidad o aprovecharse de la situación porque asegura que ya no hay plazas reservadas para mujeres en el Ejército: "No voy a hacerlo por piratería. Por convicción propia las pruebas físicas las haré con la nota de hombre".

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Tampoco exige, como en otros casos, un cambio de vestuario, por ley no puede estar con hombres porque es una mujer legal, pero no busca estar con mujeres: "Me parecería una falta de respeto estar con mujeres". Insiste en que no quiere "faltar al respecto a las mujeres".

Su caso es parecido al de otros: no ha cambiado de nombre, le siguen gustando las mujeres y su aspecto sigue siendo masculino, pero a diferencia de otros casos donde lo que habría detrás del cambio de sexo es querer conseguir ascensos, promociones internas o cambios de rango, el caso de la cabo Roberto es distinto. 

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Busca un abogado para que le ayude en el caso de hijo, y es que tiene un niño de 16 años al que no ve desde los 3, pese a seguir pagando la pensión y manteniendo sus responsabilidades como padre. Con este cambio quiere luchar en igualdad de condiciones y facilitar un punto de encuentro "para que psicólogas especializadas en el tema de reencuentros padres e hijos puedan favorecer el tránsito" para estar con el menor.