Felipe VI ha acudido a la celebración del 30 Aniversario de la Universidad Alfonso X El Sabio, de Madrid. Lo hace en el momento en el que Pedro Sánchez ha lanzado una campaña feroz, embustera y demagoga contra las universidades privadas, campaña iniciada por su mano derecha, María Jesús Montero, que llegó a calificar a los centros de enseñanza superior de titularidad privada, como el principal enemigo de la clase trabajadora.
El Monarca no se ha echado atrás ante el Gobierno, tal y como ha hecho en otras ocasiones. Pero, al mismo tiempo, ha surgido la polémica sobre la demanda de su padre, Juan Carlos I, contra Miguel Ángel Revilla, ex presidente de Cantabria. Ahí, Zarzuela se ha apresurado a aclarar que no tiene nada que ver con ella y, además, que el rey emérito ha contratado para la ocasión abogados que nada tienen que ver con la Jefatura del Estado. Sí, ya imaginamos, Majestad, que no iba a emplear los letrados oficiales de la Monarquía. Pero, las declaraciones de Zarzuela suenan a un capítulo más de esa poco edificante actuación del Monarca por la que reniega de su padre, en todos los aspectos. Actitud que además ha envalentonado a su principal enemigo, que no es su padre sino, el republicanismo sanchista y podemita.