Decir que la salud del Papa empeora no agota la cuestión que, ahora mismo, recién comenzado 2025, se abre ante la Iglesia y ante el mundo. La salud de Francisco es la propia de un hombre de 88 años, sin medio lóbulo del pulmón derecho desde los 21 años, que sufre una bronquitis persistente y una infección microbiana múltiple. Es decir, que afirmar que Francisco puede morirse no es una conjetura, ni un bulo, es una obviedad. Para el católico y, por si alguien lo ha olvidado, el Papa es católico, la muerte es el paso a una vida mejor, es "nuestra amiga la muerte".
Es un error juzgar la situación actual de la Iglesia analizando el Colegio de cardenales que ha dejado Francisco que, en efecto, puede ser calificado como 'progresista', una palabra que no dice nada pero lo evoca todo. Porque la Iglesia es otra cosa: el Cuerpo Místico de Cristo
A partir de ahí... los que se quejan de este Papa Bergoglio y de su papado -en ocasiones yo mismo- en lugar de sostenerle con sus oraciones deberían reparar, ahora, en que Francisco va a dejar una humanidad que huye de Dios. Y lo que no es mejor: dejará otra parte de la humanidad que vive como si Dios no existiera.
Todo recuerda, en el mundo de ahora mismo, la profecía de Cristo, no de ningún profeta de circunstancias, sino del propio Cristo: "Cuando vuelva el Hijo del Hombre, ¿encontrará fe sobre la tierra?".
Si que existe, como recordaba Benedicto XVI una pequeña Iglesia fiel pero jibarizada más fiel y consciente que la anterior. Escaso consuelo porque, como decía San Josemaría, fundado del Opus Dei, "de cien almas interesan las cien". En cualquier caso, Ratzinger tenía razón: los católicos hemos dejado de ser mayoría y hoy constituimos una Iglesia perseguida o ninguneada y los creyentes nos hemos vuelto timoratos. andamos escondidos y cobardones.
Ahora bien, es un error juzgar la situación actual de la Iglesia analizando el Colegio de cardenales que ha dejado Francisco que, en efecto, puede ser calificado como 'progresista', una palabra que no dice nada pero lo evoca todo. Porque la Iglesia es el Cuerpo Místico de Cristo y Dios escribe derecho con línea torcidas. Y porque, no caigamos en el espejismo del poder del mal: Satán es un farolero presuntuoso.
Mientras, el Papa se encuentra hospitalizado en el Gemelli, y esperemos que se recupere, el mejor termómetro para saber lo que pasa en la Iglesia -y por tanto, en el mundo- es contemplar el trato que se dispensa, que dispensamos, a la Eucaristía, a Jesús Sacramentado. Ahí percibirán con nitidez, el presente y, por tanto, el futuro. De esto, y no de las negociaciones Trump-Putin, depende el porvenir. Y sinceramente, el espectáculo deja mucho que desear. No sólo entre los agnósticos sino también entre los practicantes, no sólo en la jerarquía sino entre los propios fieles. Y tengo para mí que esa renuente desconfianza a creer que en el sacramento está presnte el mismísimo Dios, con su cuerpo, su sangre, au alma y su divinidad, es lo que puede hacer que concluya la era de la misericordia y entremos en el momento de la justicia de Dios. Y no olviden que "hasta los ángeles tiemblan ante ese día".
El mejor termómetro para saber lo que pasa en la Iglesia -y por tanto, en el mundo- es contemplar el trato que se dispensa, que dispensamos, a la Eucaristía. De esto, y no de las negociaciones Trump-Putin, depende el futuro
No me llamo a engaño. ¿Desde un punto de vista humano la situación de la humanidad es alarmante? Mucho. Pero es que la historia de la humanidad en un conjunto de alarmas periódicas donde se distinguen, a través de la historia, de toda las culturas y las civilizaciones, dos tipos de personas: aquéllos para los que la muerte es el final y aquellos para los que vida es eso que viene antes de la muerte y la muerte sólo es tránsito.
La salud del Papa Francisco empeora en la habitación de un hospital romano. Esperemos que se recupere y vuelva a su trabajo pero si esto no ocurriera, no analicen el futuro del mundo según los partes médicos de unos profesionales que, por buenos que sean, ni tan siquiera pueden alargar la vida, tan sólo pueden alargar la vejez.
Más bien analicen el trato que damos, la jerarquía eclesiástica y cada uno de nosotros, a la Eucaristía, porque la iglesia (y el mundo) vive de Eucaristía (San Juan pablo II).
No mezclo la gimnasia con la magnesia. Simplemente recuerdo las palabras con la que el enfermo ingresado en en Gemelli, cerró, para sorpresa de todos los católicos progres del mundo, el Sínodo de la Amazonía: "la Eucaristía hace la iglesia… y no se edifica ninguna comunidad cristiana si esta no tiene su raíz y centro en la celebración de la sagrada Eucaristía". No son palabras, insisto, de ningún miembro del santoral católico: son palabras de Francisco.
Pero sí, la salud del Papa empeora: tiene 88 años y deja un rebaño que huye de Dios. Y además, como dijera con ironía su antecesor Benedicto XVI: últimamente, cuando el pastor acude a recoger a la oveja perdida y la lleva de vuelta al aprisco, la ovejita le va arreando mordiscos al buen pastor en el cuello o donde pilla, porque la 'joía' ovejita no quiere volver al rebaño sino holgar por el monte.