Oregón no cesa en su progresismo, ¿y hay algo más progre que la eutanasia? El Estado legalizó el suicidio asistido en 1997, desde entonces 4.881 personas han recibido prescripciones de medicamentos letales, y el dato crece año tras año.
Así, se ha registrado un aumento del 8% en las prescripciones de suicidio asistido por médicos en 2024, sumándose a un incremento del 30% reportado en 2023, según el 27º informe anual de la Autoridad de Salud de Oregón (OHA, por sus siglas en inglés) sobre la ley estatal «Death With Dignity Act» («Ley de Muerte con Dignidad»). Las muertes por suicidio asistido representaron cerca del 1% del total de fallecimientos en Oregón durante el año pasado.
Se emitieron 607 prescripciones de medicamentos letales bajo la ley de suicidio asistido en 2024, frente a las 561 del año anterior. Se conoce que 376 personas murieron tras ingerir dichos medicamentos, mientras que en 2023 fueron 386.
Un dato que hace saltar las alarmas es que 23 personas que murieron en 2024 tras consumir los medicamentos letales habían "sobrevivido a su pronóstico", es decir, vivieron más de seis meses después de recibir la receta. La Ley del Estado exige tener 18 años, ser "capaz de tomar y comunicar decisiones sobre su atención médica" y estar "diagnosticados con una enfermedad terminal que, sin tratamiento, los lleve a la muerte en un plazo de seis meses". Sin embargo, y como siempre sucede con la eutanasia, pacientes con enfermedades crónicas deciden poner fin a su vida.
La directora ejecutiva de Oregon Right to Life, Lois Anderson, calificó estos datos como "devastadores". "Una vez más, el informe sobre el suicidio asistido en Oregón muestra un aumento devastador en las prescripciones letales tanto para residentes del estado como para personas de otros estados. El suicidio asistido legal envía un mensaje cruel de que algunas vidas, especialmente las de ancianos, personas con discapacidades y condiciones médicas complejas, valen menos. La verdadera dignidad y compasión se manifiestan en el amor, el cuidado y el acompañamiento, no en ofrecer la muerte como solución".
Y como decimos, el progresismo va a más, puesto que se está considerando ampliar la ley. Se trata del Proyecto de Ley del Senado 1003, por la que se propone reducir el período de espera obligatorio de 15 días a 48 horas, permitir que profesionales no médicos puedan recetar los medicamentos y exigir que las instituciones de salud declaren públicamente su participación en el programa, facilitando así el acceso a centros favorables al suicidio asistido.
Con el paso de los años con la eutanasia legalizada se llega a esto: mentalidad eutanásica, ya no es con una enfermedad terminal o incurable, sino porque se esté cansado o deprimido. Se trata de un plano inclinado o pendiente deslizante muy difícil de parar que provoca que la vida no tenga ningún valor.